La Dra. Paula Zapata Ramírez, académica de la Facultad de Química y Biología de la Universidad de Santiago de Chile, lideró el desarrollo de un prototipo de envase de un solo uso, a partir de biomateriales provenientes de los residuos de la palta, como cuescos y cáscaras. La propuesta, apoyada por FIA, apunta a reducir los desechos de envases plásticos y avanzar hacia soluciones de economía circular.
Con la exposición de los principales avances y resultados, este 28 de agosto se realizó el evento de cierre del proyecto de I+D+i orientado a la revalorización de subproductos agroindustriales de palta para la formulación de bioenvases de alimentos.
La iniciativa fue apoyada por la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) y ejecutada por la Universidad de Santiago de Chile (Usach). Además, contó con la colaboración de las empresas Top Color, Ultra Pac y COSEVEL, más el respaldo de la Dirección de Gestión Tecnológica (DGT) de la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación (Vriic).
La presentación estuvo a cargo de la directora de la propuesta, Dra. Paula Andrea Zapata, académica de la Facultad de Química y Biología de nuestro Plantel, quien trabajó junto al equipo de investigación del Laboratorio de Polímeros, perteneciente al Departamento de Ciencias del Ambiente. También participaron la Dra. Silvia Matiacevich del Departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos y Felipe Gutiérrez, estudiante del Doctorado de Ingeniería de Materiales.
La investigadora explicó que esta iniciativa FIA surgió para dar respuesta a una problemática cada vez más relevante a nivel mundial: la sostenibilidad de los envases de alimentos. Según señaló, estos productos son “elaborados con materiales como polipropileno, polietileno y poliestireno expandido, cuya degradación tarda décadas”.
Frente a ese escenario, se planteó el desarrollo de un bioenvase de un solo uso, utilizando como materia prima residuos provenientes de la agroindustria, entre ellos cáscaras y cuescos de palta. Asimismo, se buscó que tras su utilización, estos recipientes pudieran ser incorporados a procesos de compostaje en lugar de ser eliminados, promoviendo así una gestión más sostenible al término de su vida útil.
Para alcanzar esos objetivos, el equipo investigador trabajó durante cuatro años en el proyecto. Uno de los primeros resultados fue la obtención de polímeros de origen natural, los que, posteriormente, fueron procesados para elaborar envases biodegradables e inocuos destinados a la conservación de alimentos.
“Logramos desarrollar un prototipo de packaging que fue sometido a pruebas a nivel de laboratorio y comparado con materiales convencionales, el cual presenta propiedades apropiadas para el envasado de productos secos como tomates, champiñones, nueces y otros similares”, explicó la Dra. Paula Zapata.
Escalamiento tecnológico
La académica también abordó los impactos económicos, sociales y ambientales asociados a la valorización de subproductos orgánicos, destacando la relevancia que adquiere la propuesta frente a las nuevas regulaciones en materia de residuos y plásticos de un solo uso, entre ellas la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP).
En ese contexto, señaló que “los envases tipo clamshell gestionan alrededor de 17.587 toneladas de PET al año. Frente a este volumen, el desarrollo de biopolímeros locales representa una oportunidad para disminuir residuos plásticos”.
Durante la jornada, Florence Pelissou, ejecutiva de Innovación Agraria de FIA, valoró el trabajo y los resultados obtenidos en la investigación. Sostuvo que este proyecto mostró “cómo la innovación puede ayudarnos a encontrar nuevas formas de abordar las necesidades del sector y avanzar hacia soluciones más sustentables. ”.
En esta línea, resaltó la importancia de que la industria del packaging pueda “contar con alternativas más sustentables frente a los envases plásticos de un solo uso, combinando la valorización de subproductos agroindustriales con un enfoque de economía circular”.
Por su parte, Rodrigo Morgado, director de Gestión Tecnológica de la Vriic, manifestó que “los resultados alcanzados permiten seguir avanzando hacia nuevas etapas de investigación, desarrollo y transferencia, y este bioenvase pueda ser el punto de partida para nuevas soluciones en la industria”.
Finalmente, la Dra. Paula Zapata puntualizó la necesidad de continuar con el escalamiento del prototipo. En este proceso, explicó que “uno de los principales desafíos es robustecer la tecnología para incorporar productos con mayor humedad y avanzar hacia aplicaciones vinculadas al servicio de alimentos y el delivery”.
Autora: Paola Armijo León
Fotografía: Comunicaciones Vriic Usach
Tags: investigación Aplicada
Fundación para la Innovación Agraria
Universidad de Santiago de Chile


