La iniciativa fue financiada por ANID y liderada por Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), con la colaboración de la Universidad de Santiago (Usach), Universidad Central (UCEN), y Universidad Diego Portales (UDP) y la empresa DECCO, especialistas en el tratamiento de frutas y verduras en la postcosecha. Su ejecución en nuestro Plantel, fue apoyada por la Vicerrectoría de Investigación, Innovación y Creación, a través de su Dirección de Gestión Tecnológica.
El uso de plaguicidas es clave para la productividad agrícola, pero su aplicación inadecuada conlleva riesgos para la salud humana, el medioambiente y la calidad de la producción, por lo cual se requieren nuevas soluciones.
Frente a esta necesidad, un equipo de investigación interdisciplinario e intersectorial trabajó colaborativamente en el proyecto Fondef ID23I10326 “Desarrollo de un dispositivo portátil para la detección / identificación de plaguicidas: control de calidad por medio de la generación de una huella óptica”, cuyos resultados fueron presentados en el seminario de cierre de la iniciativa, realizado este martes 26 de agosto, en el auditorio INIA La Platina.
“Esta investigación está plenamente alineada con la misión de nuestra Universidad como institución pública: aportar con ciencia, innovación y formación de capital humano al desarrollo sostenible del país”, sostuvo al inicio del evento, el Dr. Sebastián Allende, investigador del Centro de Nanociencia y Nanotecnología (CEDENNA), en la Universidad de Santiago.
Resultados y alcances
El objetivo fue desarrollar un dispositivo portátil para la cuantificación e identificación de plaguicidas, mediante el procesamiento de señales ópticas, asegurando los niveles adecuados de aplicación según la etiqueta del producto comercial.
Tras dos años de trabajo, el equipo de investigación logró generar un prototipo de la tecnología, única en su tipo en Chile, con potencial de escalamiento, transferencia e impacto en el sector frutícola nacional.
Las exposiciones sobre el trabajo y sus resultados estuvieron a cargo del Dr. Rafael Melo, investigador UCEN, quien presentó la experiencia previa y el desarrollo de señales ópticas aplicadas a la detección de plaguicidas, y del Dr. Álvaro Espejo, investigador CEDENNA y académico UDP, que abordó la ejecución y el prototipado.
La Dra. Danae Riquelme, directora del proyecto e investigadora de INIA La Platina, destacó que una de las grandes innovaciones logradas fue la portabilidad. “La industria agrícola realiza cuantificaciones con instrumentos costosos o procesos de titulación que requieren insumos químicos y tiempo, entre otros. Esto podría cambiar gracias al avance de esta tecnología, que puede reducir los costos, permite monitorear distintas líneas dentro de una planta y disminuir la exposición de los operarios a los plaguicidas”, señaló.
Otros beneficios que puede aportar son identificar plaguicidas en mezclas listas para aplicación, asegurar concentraciones adecuadas según etiqueta, entregar un análisis de bajo costo y fácil uso gracias a una interfaz amigable, y permitir acciones correctivas inmediatas.
La Dra. Dora Altbir, Directora de la Fundación CEDENNA y parte inicial del equipo del proyecto, indicó que “los resultados alcanzados son tremendamente positivos. En solo 24 meses fue posible diseñar y construir un equipo que ya entrega los primeros resultados. Esperamos optimizar el equipo en los próximos dos años, y ofrecer así esta herramienta de gran utilidad para la industria frutícola nacional”.
Ciencia aplicada y colaboración
La labor conjunta entre investigadores e investigadoras de disciplinas como física, ingeniería, análisis de datos, química y agronomía fue uno de los aspectos más valorados de la iniciativa.
En este contexto, Gabriel Raffo, director del Centro Regional de Investigación INIA La Platina, afirmó que la propuesta “es un ejemplo concreto de cómo la ciencia aplicada puede generar impacto directo en la producción, la industria y los consumidores”. Agregó que lo que “hoy presentamos, confirma que el conocimiento colaborativo es la herramienta más poderosa que tenemos para enfrentar los desafíos de la agricultura y asegurar el futuro de nuestros alimentos”.
Por su parte, Carlos Ladrix, subdirector de Investigación Aplicada de ANID, recalcó que los proyectos Fondef no sólo buscan generar resultados tecnológicos transferibles al mercado, sino también formar capital humano especializado. En esa línea, subrayó que uno de los logros fue “la formación de jóvenes en materia de investigación, que finalmente mira el mercado o el beneficio público de la sociedad”.
En tanto, el Dr. Sebastián Allende, puntualizó que “la diversidad de perspectivas y competencias, permitió enfrentar con mayor solidez los desafíos que surgieron, otorgando mayor consistencia, profundidad y proyección a los resultados alcanzados”.
Otras exposiciones
Cabe destacar, que la jornada también consideró otras presentaciones que abordaron aspectos relevantes dentro de la etapa postcosecha de la producción frutícola.
Edgar Álvarez, profesional de INIA La Platina se refirió a la fisiología de los cítricos en cuanto manejo y vulnerabilidad; mientras que Óscar Becerra, General Manager de DECCO Mercosur presentó los desafíos tecnológicos y la Dra. Danae Riquelme expuso sobre las enfermedades postcosecha y el manual de dosificación.
Autora: Paola Armijo León
Fotografía: Comunicaciones Vriic
Tags: Investigación Aplicada
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